domingo, 11 de mayo de 2014
¡Ser cocinero!
Tras cumplir mi primera semana como estudiante de cocina en el Instituto Culinario y Turístico del Caribe (ICTC); ubicado en la hermosa Isla de Margarita, puedo decir que ha sido una experiencia por lo menos inolvidable. ¿Qué paso allí adentro? Entré en un mundo donde un cocinero no solo debe saber cocinar, sino también debe saber que botar comida es un pecado que no debería dejarnos dormir por las noches. Allí adentro, en sólo cinco días me hicieron entender de una manera muy bonita que un cocinero abarca mucho más que ser un operador de sartenes y de ollas. Un cocinero está obligado a relacionarse y convivir en perfecta simbiosis con el medio ambiente y la naturaleza que lo rodea, ya que sin ésta el cocinero se queda sin su recurso mas importante: los ingredientes para sus preparaciones. Y ¿que es un cocinero sin ingredientes? NADA. En la medida que el cocinero entienda que en el mundo se desecha 1/3 de la comida que producimos, se dará cuenta que no es simple habladuría lo que desde hace años se nos viene advirtiendo: cada vez hay menos comida para un mundo en constante crecimiento demográfico. Quizás un solo cocinero que no bote comida no haga la diferencia pero yo ya empecé.
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