miércoles, 21 de mayo de 2014

Estilo culinario

¡Por una cocina antioxidante! 

Como futuro cocinero profesional me inclino a favor de una alimentación saludable que nos dé la posibilidad de estar en armonía con nuestro cuerpo y por ende, tengamos la posibilidad de retrasar nuestro inevitable envejecimiento y prevenir enfermedades.

Es importante saber y tomar conciencia que muchas enfermedades son consecuencia directa de nuestra alimentación. Solo por nombrar algunas: cáncer, hipertensión arterial, diabetes, osteoporosis, artritis, etc.


Según  un estudio realizado por el Instituto de Enfermedades Prostáticas, en Barcelona España, este año alrededor de 11 millones de personas en el mundo serán diagnosticadas con cáncer. Solo 5-10% de todos los cánceres pueden ser atribuidos a defectos genéticos, mientras el restante 90-95%  se originan en el medio ambiente (exposición al sol, contaminantes en el agua, aire, suelo, estrés psíquico) y el estilo de vida (fumar, falta de consumo de frutas y verduras, excesos de frituras y carnes rojas, etc.) Las evidencias indican que de todos los cánceres el 30-35% están relacionados con la alimentación.


Es aquí que bajo estas inquietantes pero contundentes estadísticas es necesario empezar a conocer y consumir alimentos ricos en antioxidantes que nos ayuden a prevenir muchas enfermedades pero en especial el terrible cáncer. 


¿Qué es un antioxidante?


Los antioxidantes son un grupo de vitaminas, minerales y colorantes naturales que protegen las células de nuestro organismo de los efectos dañinos causados por los radicales libres, que son moléculas que se forman en el cuerpo humano al entrar en contacto con el oxígeno; es decir, cuando respiramos. Los radicales libres son, en parte, responsables del envejecimiento, de las enfermedades cardiovasculares y de la aparición del cáncer, y actúan atacando a las membranas celulares y al material genético de las células (ADN)


Este proceso de oxidación celular, que afecta a todos los tejidos, ocurre de forma natural y es inevitable ya que es obvio que no podemos vivir sin respirar, pero factores como la contaminación ambiental, fumar, las dietas ricas en grasas saturadas, tomar demasiado el sol y el ejercicio físico excesivo contribuyen a aumentar la producción de radicales libres. 


Pero nuestro cuerpo es muy sabio y tiene sus propias defensas contra este proceso. Para neutralizarlos, diariamente genera enzimas antioxidantes. Sin embargo, si hay exceso de radicales libres nuestro cuerpo es incapaz de neutralizarlos a todos. La mejor solución entonces es recurrir a ciertos nutrientes que actúan como antioxidantes y que podemos encontrar en multitud de alimentos que tenemos al alcance de nuestra mano.


La mayoría de los antioxidantes se pueden encontrar en los alimentos vegetales, por eso es tan importante incorporar a nuestra dieta frutas y verduras en abundancia: que nos protegen contra los radicales libres de forma natural. Las tres grandes ‘pociones’ antioxidantes son las vitaminas C, E y los betacarotenos. Algunos de los alimentos con mayor poder antioxidante son: los cítricos, los frutos secos, la espinaca, la cebolla (en especial las moradas), aguacate, las bayas (moras, fresas, arándanos), repollo, el té verde y negro, el ajo, la zanahoria, uva, la auyama, melón, el kiwi, el tomate, el cacao, los cereales, los chiles picantes (capsaicina),etc.

Con esta información en nuestras manos, queda de nuestra parte empezar a cambiar nuestros malos hábitos alimenticios y a la vez, empezar a concientizar a todos en nuestro alrededor. Y como futuro cocinero profesional siento que es una obligación empezar primero conmigo mismo, luego con mi familia y amigos y luego con la sociedad.



La salud humana es un 
reflejo de la salud 
de la tierra.
-Heráclito

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